Cuando somos pequeños todos poseemos algún don o dominamos algún arte, más tarde perdemos destreza y nos queda más remedio que ir salvando los muebles, por eso es importante hacer la apuesta máxima a favor de uno mismo, intentar que el tiempo no haga mella en nuestro buen hacer y no perdamos todo lo bueno con lo que nacimos.
Yo miro a los niños, a los "artistas”, hacederos del arte, me rió y soy feliz porque todo lo que yo pierdo lo hago en favor de ellos retornando a la niñez. Es la eterna esperanza, el intento de no perder la inocencia
Nestor Bapez
No pieses mis zapatos de gamuza azul

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