Hay ciertas historias que uno no olvida fácilmente; uno lee el libro, luego ve la película he intenta después encontrar más y más información aun a sabiendas que todo tiene un fin y llega un momento que no se puede ir más haya. Salvo, cuando de repente ya en el desierto absoluto llega el oasis, esa pequeña información nueva que te hace abrigar esperanzas de su continuidad y vuelves otra vez a repasar toda la historia de nuevo.

Este es el caso, la historia te hipnotiza te seduce, Oscar Wide toca en formato de novela del siglo XIX en plena época victoriana el tema filosófico de la vida como periodo de tiempo irrefrenable, juventud perdida sin vuelta atrás, también toca otros temas no menos importantes ni secundarios como el narcisismo, la satisfacción inmediata y la falsa moral propia de esta etapa.

Debo decir que primero vi la película que dirigió Albert Lewin en 1945 y después leí el libro y dicen que la primera impresión es la que vale , desde luego altamente recomendable.

En definitiva quiero ser el resultado de la suma de los tres personajes: Dorian modelo de arrogancia juvenil, Basil artista amante de la belleza y porque no, Lord Henri wotton elegante escéptico e hipócrita.

"El Retrato De Dorian Gray" 1945

Nestor Bapez